Abrupto, indetenible algo tosco olvidado
Amorfo, nómada e invisible
Apenas logro identificarlo de forma perspicaz
Una mano que solo cubre la luz
¿Lo soñé talvez? Solo balbuceaba
Apenas su silueta llenaba mis oculares
Aquella salada melodía que conocía
Esa íntima relación de odio con cariño inevitable
Solo era yo allí en aquella pelea
Éramos mas tu y yo o él y ella o ambos nosotros y ninguno
Aquella silueta solo se deslizaba, calmándonos
Buscaba en aquella suave nube, el consuelo que gritábamos
en silencio
“no todas son tristes” siempre oía decir
Yo nunca conocí más que las de mi almohada
Aquella confidente de mis secretos de lo “reservado”
Esas pruebas pequeñas y traslucidas de mi ser humano
Ese sollozo tan reconocible a mí
Estaba lejos en un eco, solo frio en el vacío
Ese frio que conocía en mi pero no era yo
Era íntimo para mí pero tan extraño a la vez
Gritos en silencio, su eco llegaba a mí
Sus pruebas saladas, solo efímeras en mi nube
Sus interminables noches, ese cansancio en cada respiro
Era tan íntimo en mí pero tan extraño en ella
Gélido, sin sentido, íntimo y tan lejanos
Mi húmeda noche, la ventana empañada
Su seco vacío su infinito horizonte del universo
El cielo nublado, gotas dulces y nosotros rebeldes con
las nuestras saladas…

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